El peso de un bebé, especialmente durante sus primeros meses de vida, suele ser motivo de preocupación de muchos padres. Si bien, generalmente, la mayoría de los recién nacidos no suele presentar ningún problema asociado al peso.
Ya durante la estancia en la maternidad, el pequeño será sometido a un control pediátrico diario en el que, entre otras pruebas, se le pesará y medirá. El peso al nacer de un bebé normal, a término, oscila entre los 3 y los 3,8 kg, aunque un niño que esté fuera de este rango puede estar perfectamente sano.
Tras la salida del hospital se le volverá a pesar al cabo de 15 días o un mes, coincidiendo con la primera visita al pediatra. A partir de entonces se hará cada mes o cada dos meses, también en las citas con el pediatra o la enfermera. Hasta que cumpla un año, después los controles se espaciarán aún más.
No es necesario pesar al bebé con mayor frecuencia ni obsesionarse con la ganancia de gramos. Será el propio médico o enfermera quien programe los controles del bebé.
Pesarle diaria o semanalmente puede llevar a error y alarmarnos innecesariamente con pérdidas de peso irrelevantes o con ganancias pequeñas. Y es que el crecimiento de los niños no es constante, no engordan lo mismo cada semana, y su peso puede variar en función de diversos factores: la hora del día en que se pese, la cantidad de leche ingerida previamente, su edad, el tipo de alimentación, si ha hecho pis o caca antes de pesarse, el modelo de báscula, etc.
¿Cómo pesarlo?
La Asociación Española de Pediatría recomienda encomendar esta tarea al equipo pediátrico que hará el seguimiento del bebé durante sus primeros meses. Serán ellos los que indiquen la frecuencia con la que pesarle y medirle y los que valoren cualquier otra necesidad en función de su desarrollo.
Lo ideal es pesar al niño acostado y desnudo, preferiblemente a la misma hora y en la misma báscula.
Recuerda que...
Es normal que un recién nacido baje de peso durante la primera semana. En estos 5 o 7 días puede llegar a perder un 10% de lo que pesaba al nacer. Gramos que recuperará con el paso de los días. Esta pérdida fisiológica se produce por la expulsión del meconio y por la eliminación de los líquidos acumulados durante la gestación.
Si un bebé está siendo alimentado con lactancia materna a demanda y moja y mancha el pañal a diario, entre unas 4 y 7 veces, significa que está comiendo bien y no tiene por qué tener ningún problema de crecimiento.
Las gráficas, percentiles y estadísticas son guías orientativas, no reglas que haya que cumplir a rajatabla. Cada niño es diferente y cada uno tiene un ritmo de crecimiento distinto.
Es más importante la valoración general del niño (su aspecto físico, el tono muscular, presencia de síntomas o patologías, etc.), por parte del personal médico, que su peso en un momento determinadoo el ritmo de ganancia de éste. Lo que tiene mayor relevancia, por lo tanto, es el control de la evolución a lo largo de los meses, que confirma que el pequeño sigue un incremento de talla y peso normal o por el contrario los datos que hacen sospechar de la existencia de alguna enfermedad.
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