sábado, 27 de septiembre de 2014

¿POR QUÉ NO ERUCTA MI BEBÉ? TÉCNICAS Y CONSEJOS

TÉCNICA CORRECTA PARA UN ERUCTO DE CAMPEONATO
Sé que mi niño tiene que eructar después de cada toma, pero no sé bien cómo provocárselo. ¿Algún consejo?

domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Cada cuánto hay que pesar al bebé?

El peso de un bebé, especialmente durante sus primeros meses de vida, suele ser motivo de preocupación de muchos padres. Si bien, generalmente, la mayoría de los recién nacidos no suele presentar ningún problema asociado al peso.
Ya durante la estancia en la maternidad, el pequeño será sometido a un control pediátrico diario en el que, entre otras pruebas, se le pesará y medirá. El peso al nacer de un bebé normal, a término, oscila entre los 3 y los 3,8 kg, aunque un niño que esté fuera de este rango puede estar perfectamente sano.
Tras la salida del hospital se le volverá a pesar al cabo de 15 días o un mes, coincidiendo con la primera visita al pediatra. A partir de entonces se hará cada mes o cada dos meses, también en las citas con el pediatra o la enfermera. Hasta que cumpla un año, después los controles se espaciarán aún más. 
No es necesario pesar al bebé con mayor frecuencia ni obsesionarse con la ganancia de gramos. Será el propio médico o enfermera quien programe los controles del bebé.  
Pesarle diaria o semanalmente puede llevar a error y alarmarnos innecesariamente con pérdidas de peso irrelevantes o con ganancias pequeñas. Y es que el crecimiento de los niños no es constante, no engordan lo mismo cada semana, y su peso puede variar en función de diversos factores: la hora del día en que se pese, la cantidad de leche ingerida previamente, su edad, el tipo de alimentación, si ha hecho pis o caca antes de pesarse, el modelo de báscula, etc.
¿Cómo pesarlo?
La Asociación Española de Pediatría recomienda encomendar esta tarea al equipo pediátrico que hará el seguimiento del bebé durante sus primeros meses. Serán ellos los que indiquen la frecuencia con la que pesarle y medirle y los que valoren cualquier otra necesidad en función de su desarrollo. 
Lo ideal es pesar al niño acostado y desnudo, preferiblemente a la misma hora y en la misma báscula.
Recuerda que...
Es normal que un recién nacido baje de peso durante la primera semana. En estos 5 o 7 días puede llegar a perder un 10% de lo que pesaba al nacer. Gramos que recuperará con el paso de los días. Esta pérdida fisiológica se produce por la expulsión del meconio y por la eliminación de los líquidos acumulados durante la gestación.
Si un bebé está siendo alimentado con lactancia materna a demanda y moja y mancha el pañal a diario, entre unas 4 y 7 veces, significa que está comiendo bien y no tiene por qué tener ningún problema de crecimiento.
Las gráficas, percentiles y estadísticas son guías orientativas, no reglas que haya que cumplir a rajatabla. Cada niño es diferente y cada uno tiene un ritmo de crecimiento distinto.

Es más importante la valoración general del niño (su aspecto físico, el tono muscular, presencia de síntomas o patologías, etc.), por parte del personal médico, que su peso en un momento determinadoo el ritmo de ganancia de éste. Lo que tiene mayor relevancia, por lo tanto, es el control de la evolución a lo largo de los meses, que confirma que el pequeño sigue un incremento de talla y peso normal o por el contrario los datos que hacen sospechar de la existencia de alguna enfermedad. 

jueves, 7 de agosto de 2014

Musicoterapia para bebés y niños

La musicoterapia consiste en la aplicación científica del sonido, la música y el movimiento para facilitar la comunicación, promover la expresión individual y favorecer la integración social. A nivel de estimulación temprana, su uso se está extendiendo dentro de los programas educativos para facilitar el aprendizaje en los niños. ¿Quieres saber cómo?

Los programas diseñados para el uso de la música en >musicoterapia estimulan determinadas zonas del cuerpo humano que ayudan a equilibrar funciones orgánicas o psicológicas concretas. Es recomendable trabajar esta disciplina de una manera interdisciplinar, trabajar en equipo el musicoterapeuta y los otros profesionales conjuntamente.

Beneficios de la musicoterapia
Todo lo que es música, para un niño, siempre es positivo. Pero debemos tener en cuenta que ésta debe ser siempre adaptada a sus oídos, a su capacidad de escucha; a su edad.
A un niño, la musicoterapia le puede ir muy bien para mejorar el aprendizaje, la coordinación, controlar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, entre otros. Pero, sobre todo para ayudarle a organizarse a nivel interno. La influencia de la música es mucho mayor de lo que creemos.
Cuanto antes se exponga la música al niño más beneficios le aportará, sea como terapia o sea como uso lúdico. De hecho, el uso de canciones para enseñar habilidades académicas, sociales y motoras a niños pequeños se ha convertido en una práctica común para algunos profesores y educadores de música y, por supuesto, para muchos musicoterapeutas de los Estados Unidos.
Hay muchos estudios que demuestran que la música y sus componentes producen patrones de actividad eléctrica cerebral. Esto lleva a una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro no sólo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.
Cuando se aplica a un paciente una de estas disciplinas alternativas, como puede ser la musicoterapia, es porque hay algo en su sistema que no acaba de funcionar, sea en mayor o menor grado, pero suficientemente importante para evitar desencadenar otros problemas de tipo psicológico, social, motriz, fisiológico… A veces, un problema que tiene solución con la musicoterapia, evita otros futuros problemas en el desarrollo tanto del niño como del adulto.
La música posee unos valores universales que afectan a todas las personas y que se definen por el ritmo, la armonía, la melodía y el tono.  Así, el musicoterapeuta debe descubrir la personalidad musical de cada paciente para seleccionar la música adecuada, porque según su personalidad y su estado, le puede ser más beneficiosa un tipo de música u otro.
Efectos de la musicoterapia en los niños
Los efectos que tiene la Musicoterapia en los distintos ámbitos son muchos, pero si nos basamos a los que influyen a un niño, son los siguientes:
- Fisiología: produce cambios en el ritmo cardiaco y respiratorio, así como en la tensión muscular.
- Comunicación: estimula la expresión de los problemas y las inquietudes.
- Afectividad: favorece el desarrollo emocional y afectivo.
- Sensibilidad: agudiza la percepción auditiva y táctil.
- Movimiento: estimula la actividad y mejora la coordinación motriz.
- Sociabilidad: fomenta la interrelación social.
- Educativas: ayuda en la formación, desarrollo personal y superación de dificultades de aprendizaje.
- Psicoterapéuticas: ayuda a resolver problemas psicológicos y a cambiar conductas establecidas.
- Médica: apoyo psicológico y físico (puede reducir el dolor) a pacientes médicos que se enfrentan a situaciones difíciles como la cirugía, enfermedades terminales, cuidados intensivos…
- Psiquiátrica: mejora la autoestima y la capacidad de comunicación de los enfermos.
Métodos de aplicación
Las sesiones se preparan y diseñan según las características del paciente, combinando múltiples factores. Es muy distinto si es un adulto o un niño.
El uso de la música para ayudar a niños en el aprendizaje y la memorización del material se basa en su uso como una pauta estructural, en la que la música se hace presente simultáneamente con el material que tiene que ser aprendido. La música se convierte de esta manera en el medio pedagógico para transmitir información, y como vehículo para memorizar palabras y/o acciones.
Aunque tenemos referencias del uso de la música en prácticamente todas las culturas de la antigüedad, hasta el ya pasado siglo XX no se fundó la musicoterpia como disciplina concreta. El primer Instituto de Musicoterapia se creó 1942 en Estocolmo (Suecia) y en 1954, Thayer Gaston fue nombrado director de Musicoterapia de la Univeridad de Kansas (EE.UU), creándose entonces el primer título universitario en esta especialidad. Durante esta etapa, Gaston establece los principios generales en los que se basa la musicoterapia actual.
Redacción: Silvi Gallostra, psicopedagoga del Equipo Essential Minds
Fuente: todopapas.com

martes, 22 de julio de 2014

La natación para bebés

Las primeras brazadas de tu bebé: Hasta los 4 años los niños no tienen autonomía ni desarrollo como para nadar por sí mismos, pero es recomendable que se familiaricen con el agua desde que nacen. 
Está demostrado que los bebés disfrutan mucho en el agua, a la vez que es beneficioso para ellos ya que mejora su coordinación, su equilibrio, su fuerza muscular, les relaja, les hace comer y dormir mejor… Toda una serie de ventajas que hace imprescindible que este verano vayas a nadar con tu hijo, tenga la edad que tenga

¿A qué edad empezar?
Hasta los 4 o 5 años los niños son incapaces de nadar como un adulto, ya que son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto hay que distinguir entre bañarse y disfrutar en el agua, y aprender a nadar.
Sin embargo, desde que nacen los bebés pueden jugar en el mar o en la piscina con sus papis, lo cual les resultará muy divertido y beneficioso. Lo recomendable es esperar hasta los 3 o 4 meses de vida, incluso en algunas escuelas de natación no los aceptan hasta los 6 o 7 meses porque sus instalaciones no son adecuadas para niños tan pequeños.
A partir de los 9 meses los bebés pierden una serie de reflejos innatos muy útiles para la natación, por eso se recomienda que empiecen su contacto con el agua antes de su primer cumpleaños: se adaptan mejor que los niños mayores. Para Isaac González, coordinador de actividades acuáticas del centro Lenoarmi (www.lenoarmi.com), “lo ideal sería que empezaran antes de los 4 meses, siempre y cuando los padres se sientan preparados, ya que el bebé conserva una serie de capacidades que favorecen su adaptación. Tienen capacidad de flotar, de mover su cuerpo dentro del agua de forma relajada y además mantienen el reflejo de apnea, que consiste en cerrar la glotis y por tanto no tragan agua ni tienen sensación de atragantarse”.
El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, mientras más tiempo esté apartado del agua, más probabilidades de que desarrolle sentimientos de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán el aprendizaje de la natación.


La matronatación
Este es el mejor método para iniciar a un bebé en la actividad acuática: la natación con los padres. Está demostrado que los pequeños disfrutan mucho en el agua, además de ser muy beneficiosa para ellos. En este método, es fundamental el papel de los padres. Éstos deben mostrar seguridad al bebé, a la vez que se refuerzan sus vínculos posibilitando una experiencia original, única e irrepetible.
Es conveniente esperar hasta el cuarto mes de vida, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados y de infecciones como la otitis son menores. 
Cada clase de matronatación varía según la escuela. En general, duran de 30 a 45 minutos, dependiendo de la resistencia y reflejos del bebé. En las clases se trabajan con materiales didácticos (pelotas, tablas, etc.) adecuados a cada edad. En ellas, les van enseñando a sobrevivir en el agua y a flotar.
Por ejemplo, en el centro Valle 36 siguen el modelo didáctico basado en la “pedagogía del éxito”. El centro pone a los bebés en contacto con el medio acuático y los prepara para la llegada del verano ya que, gracias al contacto permanente en el agua con la madre o el padre, el pequeño consigue habituarse al agua, superar los miedos, desarrollarse física y mentalmente y disfrutar de un contacto familiar más profundo y enriquecedor. Estos cursos están impartidos por fisioterapeutas y educadores infantiles que siguen muy de cerca la evolución del bebé, personalizando los ejercicios y adaptándolos a las necesidades de cada uno. Los grupos tienen un máximo de cuatro alumnos (acompañados del papá o la mamá) que se relacionan e interactúan entre ellos, favoreciendo el desarrollo y la socialización.
Para Isaac González, del centro Lenoarmi, los objetivos de estas clases son tres:
• Aprender a comportarse en el agua.
• Trabajar la supervivencia.
• Favorecer su autonomía.
“Los niños, en el centro Lenoarmi, de los 0-3 años vienen a realizar la actividad con los papás, a partir de los 3 años se realiza un programa de autonomía donde los niños ya vienen sin la figura paterna.
Los primeros entrenamientos se pueden hacer en casa en la misma bañera, siempre hablando de niños entre 2 y 6 meses, por eso es recomendable llenar la bañera con agua y meterse dentro de ella con él, sin pensar en técnicas ni nada, únicamente con el afán de divertirse y de familiarizarse con el medio”.

NadarRequisitos que debe cumplir la piscina
La piscina deberá seguir una serie de normas para que se adapte a las características físicas de un bebé:

1. La temperatura del agua deberá estar a unos 32º C, aunque puede variar un grado arriba o abajo dependiendo de la época del año.

2. El nivel de cloración del agua deberá estar entre el 0,5 y el 0,6% (frente al 1% en las de adulto).

3. Es muy recomendable que la piscina sea cubierta y climatizada y por supuesto cumpla con los requisitos higiénicos-sanitarios establecidos.

4. La zona de los vestuarios donde cambiarán las mamás (o papás) a sus niños deberá igualmente estar climatizada y cumplir las norma higiénicas.

5. Algunos vestuarios están bastante apartados de la piscina y en este trayecto los niños se pueden quedar fríos. Por ello es muy conveniente que cerca de la piscina exista un banco o lugar especial para desnudar y vestir al niño.


6. La piscina de los pequeños debe ser sólo para ellos, nunca compartida. Estas piscinas suelen medir 6 por 4 metros, aunque estas dimensiones no se establecen como una norma, existiendo en la actualidad de muchos tamaños y formas.

Beneficios de la natación
-Desarrollo psicomotor: Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio. Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, haciendo que haya un desarrollo temprano de las habilidades psicomotrices tales como gatear y caminar.
-Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: Es beneficioso para la condición cardiovascular y por lo tanto, mejora la resistencia del bebé. Amplía la capacidad de su sistema respiratorio y la regulación adecuada a su circulación sanguínea.
-Relaja al niño: Los ejercicios suaves combinados con el agua a una temperatura agradable relajan al bebé, estimulan su apetito, le hacen comer y dormir mejor, y en consecuencia de eso, mejora su carácter y comportamiento.
-Refuerza su seguridad e independencia: El bebé se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él. Incrementa su sentimiento de independencia y de autoconfianza.
-Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
-Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Aprenden a salir de dificultades, lo que más adelante utilizarán en el día a día para ser más autónomos.
-Ayuda a su socialización: Estimula la confianza en uno mismo y por lo tanto mejora la comunicación con los demás. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de aprender a compartir y realizar actividades junto a otras personas.
-Fortalece su sistema inmunológico. Son niños que no sufren tantos resfriados, otitis, etc. ya que su sistema se acostumbra a una serie de circunstancias.

NadandoAprendiendo a nadar
A partir de los 4-5 años, dependiendo del desarrollo físico y mental del niño, ya se le puede enseñar a nadar como a un adulto, no sólo a flotar. “La mejor manera de enseñarlos es acudiendo a un centro especializado”, aconseja Isaac González del centro Lenoarmi.

Algunos trucos que nos da Isaac son:
-El papá o la mamá deben estar muy relajados y tranquilos, sobre todo con niños menores  de 3 años, ya que estará apoyado sobre las manos de sus padres y, si estas manos están rígidas, el niño estará tenso y no podrá sentirse cómodo dentro del agua.
-Es importante no pedir demasiado a sus hijos, cada niño evoluciona según su ritmo normal madurativo, incluso dentro del agua, por eso es importante que no se les exija más de la cuenta ya que si no, después nos encontramos con niños que no se sienten cómodos dentro del agua y no quieren seguir realizando la actividad.
-También les puede ayudar realizar juegos donde el niño disfrute y pueda experimentar en el agua.

Fuente: todopapas.com

Centro Valle 36 (www.valle36.es). Centro Lenoarmi, C/ Dr. Roux, 19-21 (www.lenoarmi.com).

lunes, 30 de junio de 2014

¡Sin pañales!

Averigua si tu hijo está preparado para aprender a utilizar el orinal y, si es así, enséñale a hacerlo. Éstas son las pautas.
Todos los padres están deseando que su hijo deje los pañales. Y no es para menos: por un lado, que el niño aprenda a controlar los esfínteres implica un importante ahorro energético y económico para ellos; y por otro, constituye uno de los avances más significativos en la evolución del pequeño.
Y es que al ir sin pañal, el niño se vuelve más independiente, se relaciona mejor, adquiere una postura más "elegante" al andar...
Pero como en todos los grandes hitos del desarrollo, no hay que tener prisa, simplemente hay que esperar a que el pequeño esté lo bastante maduro para dar este paso y, llegado el momento, facilitárselo (atosigarle es contraproducente).
Para evitar agobios, hay que tener en cuenta que se trata de un aprendizaje lento, no inmediato, que suele prolongarse entre un mes y medio y tres meses.
¿HA LLEGADO EL MOMENTO DE ENSEÑARLE?
La mayoría de los niños aprenden a controlar los esfínteres durante el día entre los 22 y los 30 meses, aunque muchos siguen teniendo escapes hasta después de los 3 años.
Las niñas suelen aventajar a los niños en esta conquista, porque maduran antes psicológicamente (y éste es un avance psicológico, además de físico). Y los pequeños que tienen hermanos tienden a dejar el pañal antes que los hijos únicos, por su afán de imitar a los mayores.
Sabrás que tu hijo está listo para comenzar este aprendizaje si es capaz de aguantar seco varias horas, si se pone nervioso cuando tiene el pañal sucio y te lo hace saber de algún modo, si nombra algunas partes de su cuerpo y si se muestra dispuesto a complacerte y a colaborar contigo.
Este último punto es fundamental, porque lo más problemático del inicio en el control de los esfínteres es que coincide con la edad de la rebeldía.
Si tu pequeño te contesta con un NO rotundo a todo lo que le propones, es muy probable que también se niegue a usar el orinal. En este caso es mejor que esperes un poco, antes de introducir este objeto en su rutina.
Tampoco conviene que intentes enseñarle a usarlo si va a producirse otro cambio importante en su vida (va a tener un hermano, por ejemplo), porque cuanto más nervioso esté, menos control tendrá sobre sus músculos y menos atención dedicará a mantenerse seco.

Fuente: crecerfeliz.es

martes, 10 de junio de 2014

Fomenta la autoestima desde bebé

Todo lo que tu bebé vive y experimenta va formando la percepción que tiene de sí mismo. Por eso es posible educarle de tal modo que se convierta en una persona segura y con buen autoconcepto.
De esta manera, al ofrecerle un entorno cálido ya desde el embarazo, puedes lograr una diferencia decisiva en todo lo que tu hijo sienta, espere, sueñe y piense de niño.
  • Los bebés son capaces de percibir el afecto a través de la atención, el amor y las caricias de sus padres.
  • Los bebés son sensibles al tono de voz y a la mirada, así como a las expresiones faciales. Una vez que puedan fijar su mirada ya podrán reconocer los rostros y responder mediante una sonrisa.
  • Puedes darle a tu bebé algunas pequeñas responsabilidades cuando ya esté un poco más grande, por ejemplo, hacer que coloque sus juguetes ó bien regar una planta. Una vez que lo haya hecho felicítalo porque no sólo sabrá que es capaz de hacer algo, sino que se sentirá importante. También debes dejar que aprenda a resolver un problema ó que tome alguna decisión.
  • A la hora de felicitar a tu hijo no lo hagas de forma exagerada, sin embargo debes mostrarte efusiva.
  • Si comete un error hazle saber que de los errores también se puede aprender. Es importante que aprendan a asimilar los fracasos y que sepan como reponerse.
  • Se enseña dando ejemplo, por lo que si no quieres que tu hijo sea violento ó utilice los insultos para referirse a los demás no debes de tener este tipo de comportamientos. Debes enseñarle que las cosas se resuelven hablando y cuando sea necesario imparte castigos que no debes echar atrás hasta que entienda que lo ha hecho mal.
  • En la etapa de colegio deberás estar atento/a a la señales que te indiquen que tu hijo puede estar siendo molestado ó maltratado por compañeros ó profesores.


La vida de un niño es como un trozo de papel en el que todos los que pasan dejan una señal”, dice un proverbio chino. Este dicho no va mal encaminado, ya que, ciertamente, las experiencias que vive el pequeño influyen en cómo piensa sobre sí mismo. Y esta influencia empieza bien pronto, como veremos a continuación.
La autoestima es un conjunto de creencias que cada uno tiene de sí mismo: de sus capacidades, habilidades y recursos. Alrededor de los 3 años de edad, el niño ya es capaz de contar quién es y cómo se ve. Sergio, por ejemplo, se presenta así: “Soy Sergio, tengo 3 años, soy mayor y muy bueno. Y muy fuerte, ¡mira!”. Para mostrarlo se levanta las mangas y enseña sus músculos. Sergio tiene una valoración positiva sobre sí mismo. Se llama “bueno”, porque sin duda sus padres se lo dicen a menudo. Y se siente fuerte. Como la mayoría de los niños de 3 años, sobrevalora sus capacidades porque no las compara con las de otros pequeños.
Este optimismo infantil es normal a esta edad, siempre que el pequeño viva experiencias positivas con sus padres y que estos le estimulen, le elogien y le ofrezcan seguridad para explorar sus capacidades. Y es que, aunque un 40% de la autoestima sea algo innato (hay niños que ya desde muy pronto tienen mucha), el resto se va formando durante los primeros años. ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo desde bebé para que la suya sea alta?
PRIMER PASO PARA FOMENTAR SU AUTOESTIMA: ACEPTACIÓN
Durante el embarazo ya transmites al bebé tus pensamientos y amor y él se siente aceptado, del mismo modo que un bebé cuya madre niega su existencia (porque rechaza el embarazo), se vuelve tenso y da patadas.
Esto no implica que debas vivir tu gestación en una nube rosa; también tus preocupaciones indican que su existencia te afecta. Tus emociones y sensaciones van modelando su vida emocional y creando tendencias que terminarán profundamente arraigadas en él, como un sentimiento de seguridad y autoestima. 
SEGUNDO PASO PARA FOMENTAR SU AUTOESTIMA: CONFIANZA
Desde que llega al mundo y a lo largo de todo su primer año, lo que necesita el bebé para sentirse feliz es amor, cercanía y cuidados (alimento, calor, tacto...). La atención que le dedicas y tus abrazos, besos y caricias funcionan como semillas para una buena autoestima, ya que percibe tu cariño en cómo le cuidas y le hablas.
También sus propios logros elevan su bienestar. Cada nueva habilidad, como darse la vuelta o hacer rodar la pelota, le produce una sensación primero de asombro y luego de satisfacción. Es algo innato. Todos sus intentos que acaban en éxito benefician su autoestima. Mediante experiencias de este tipo –aprender a manejar la cuchara, subir la escalera– desarrolla confianza en sus propias capacidades. No es algo que piense ni sepa decir, pero lo experimenta y lo va almacenando en su memoria.
La confianza en sí mismo lo enriquece todo, y hace que afronte cada nuevo aprendizaje con ilusión y entusiasmo: confía en que le saldrá bien porque hasta ahora ha sido así. Todas las oportunidades que le brindas para explorar son buenas (tumbarle sobre una mantita en el suelo, sostenerle para que dé pasitos...), ya que le permiten tener experiencias de éxito.
Forma la autoestima de tu hijo desde bebe y refuerza todas las pequeñas cosas con respecto a los beneficios de su desarrollo. A continuación, os dejamos algunos de los consejos para que no perdáis detalle.
Los padres deben darle a sus hijos el arma más importante para que puedan enfrentar el mundo: la autoestima. Tanto el contacto físico como el cariño son fundamentales desde que son bebés, aportándole seguridad y haciendo que se sientan queridos.
¿Como se forma la autoestima en la niñez? Una buena autoestima en la infancia es muy importante, ya que esta es la época en que una persona es más vulnerable. Los padres deben moldear la autoestima de sus hijos desde que son bebés.
Piensa, que los padres somos el mejor ejemplo para desarrollar la autoestima de nuestros hijos y con ello, que crezcan y tengan una vida feliz.

Fuente: crecerfeliz.es y mundo-bebe.es

lunes, 9 de junio de 2014

Cómo quitar al bebé mocos y flemas

Los bebés de pocos meses tienen mocos y flemas a menudo, incluso aunque no estén constipados. Las mucosidades son un eficaz mecanismo de defensa para su organismo, que está empezando a fortalecerse frente a los virus: limpian las vías aéreas de gérmenes (salen hacia afuera adheridos a ellas) y evitan que proliferen.
Ahora bien, a pesar de su importante misión, cuando la mucosidad es excesiva el niño está muy incómodo, y si se prolonga durante mucho tiempo puede producirle otitis (es la dolorosa inflamación del oído medio). Por eso conviene erradicarla cuando antes.
AGUA Y AMBIENTE HÚMEDO
Curiosamente, los pediatras actuales no son partidarios de recetar mucolíticos a los bebés, porque aunque disuelven la mucosidad, favoreciendo su expulsión, incrementan la secreción de moco, estableciendo así un círculo vicioso muy difícil de romper.
Además, medicar al bebé cada vez que tenga mocos o flemas (casi continuamente) puede ser más nocivo para él que tener mucosidades.
En realidad, las mejores “medicinas” contra las mucosidades son...
  • El agua. Intenta que tu hijo beba mucha, porque el líquido ayuda a disolver y a movilizar los mocos.
  • Un ambiente húmedo. Evita llevarle a lugares cargados de humo y en casa procúrale un ambiente húmedo. Para ello, coloca en su cuarto un vaporizador eléctrico, recipientes llenos de agua o un humidificador. En este caso tendrás que lavarlo todos los días para evitar la formación de hongos, ya que sus esporas son nocivas para la respiración. Y no eches plantas o esencias en el agua, podrían irritar sus vías respiratorias y empeorar las cosas.
Además de tener en cuenta estos consejos, para que tu hijo pueda respirar mejor debes despejarle la nariz y la garganta de mucosidades (mira los aspiradores para quitar mocos y flemas al bebé). Hazlo así:
  • Nariz. Límpiale los mocos que tenga por fuera con un pañuelo muy suave para evitar irritaciones (si utilizas bastoncillo, no lo introduzcas mucho) y lávale la nariz a menudo con suero fisiológico nasal. Túmbale de lado, para que no se trague las mucosidades, y aplícale el suero en una de las fosas nasales, mientras le presionas la otra ligeramente. Después, repite la operación en el otro orificio. Las peras de farmacia y los nebulizadores de agua marina también ayudan a despejar la nariz de los bebés. Si optas por la pera, no la emplees más de dos veces al día, para no irritar las mucosas a tu hijo.
  • Garganta. Los niños tan pequeños no saben expectorar: al toser, las flemas se les quedan en la boca y se las vuelven a tragar. Por eso, cuando tu hijo tosa, debes ayudarle a expulsarlas. No se las quites con el dedo, porque puedes arañarle el paladar. Enróllate una gasita estéril en el dedo índice y, sujetándola bien con el pulgar, métesela en la boca. La flema se pegará a la gasa y te será más fácil quitársela.
NO HAY QUE FORZARLE A COMER
La congestión nasal y las flemas, que son muy indigestas, pueden causar inapetencia, náuseas y vómitos a tu hijo. Ármate de paciencia, no le fuerces a comer (si lo haces, es seguro que acabará devolviendo) y, en lugar de ofrecerle cinco comidas a lo largo del día, acostúmbrate a darle siete u ocho, pero más pequeñas. De esta manera no tendrá sensación de ahogo ni sudará tanto al comer y le costará menos esfuerzo acabarse sus raciones.

Terminamos como siempre con nuestro dicho: "Si quieres ver a una mamá sorprenderse y un niño sonreír, regala una tarta de pañales y verás como es feliz" www.tartabebe.com

Fuente: crecerfeliz.es